Sacramento del Matrimonio

 

 

 

 

MATRIMONIO:

La celebración de la mutua entrega de la mujer y del hombre bautizados es sacramento o símbolo de la alianza de amor y fidelidad de Cristo a su pueblo.

El amor recíproco del varón y de la mujer vive de la gratuidad mutua. Los lazos que lo unen son frágiles porque dependen de la libertad.

En el sacramento, Cristo resucitado concede el don del Espíritu Santo a los esposos como garantía de la fidelidad mutua del varón y de la mujer y gracia para cumplir su vocación respecto a la apertura a la vida en los hijos y la educación de los mismos.

El sacramento es signo de la presencia de Dios en el amor y en la aceptación mutua entre el hombre y la mujer expresada en el consentimiento:

“Yo… te recibo a ti como esposa, yo… te recibo a ti como esposo… y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida”.


¿QUERÉIS CONTRAER MATRIMONIO CANÓNICO EN IGLESIA?

¿No sabéis que tenéis que hacer?

Para empezar, tenéis que empezarlo a tramitar con una antelación mínima de cuatro o cinco meses, salvo casos de fuerza mayor.

- Tenéis que hacer el EXPEDIENTE MATRIMONIAL. Por orden de prioridad tenéis que iniciarlo en: - La parroquia de la novia, o bien, - la parroquia del novio, o bien - la parroquia en la que os pensáis casar, o por último – la parroquia del barrio donde vais a tener la residencia.

- Para iniciar el expediente se necesita:

- Lo primero y más importante realizar el CURSILLO PREPARATORIO AL MATRIMONIO (en este mismo apartado tenéis la información de los que se realizan en nuestro Arciprestazgo de San Estanislao de Kostka al que pertenece nuestra parroquia, así como la página web del obispado donde se amplía la información para todo Madrid).

Tenéis información de próximas fechas y se hacen el Parroquia del Pilar y de San Vicente Ferrer y el teléfono de las mismas.

- En los seis meses previos a la boda (no antes), debéis solicitar las PARTIDAS DE BAUTISMO en las parroquias de vuestros respectivos bautismos LEGALIZADAS EN EL OBISPADO EN SU CASO.

- Fotocopia de la pagina de vuestro registro de nacimiento del LIBRO DE FAMILIA (o bien certificado de nacimiento del registro civil. De cada uno de los contrayentes.

- Una vez tengáis todos estos documentos, llamáis a la parroquia (el teléfono de la nuestra es el 915736131 para concertar una cita para efectuar el EXPEDIENTE MATRIMONIAL. Tened en cuenta que el día elegido deberéis presentaros junto con DOS TESTIGOS QUE OS CONOZCAN A LOS DOS. Advirtiéndoles que se tarda en hacer en torno a una hora u hora y cuarto y que deben traer el DNI.


EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

El sacramento del matrimonio es la presencia de Cristo, presencia sacramental. Es decir siendo el matrimonio un sacramento, se convierte en un medio de comunicación de la gracia de Dios. Es un camino para la salvación de los que lo integran.

Materia del Sacramento del Matrimonio:
Es el "SI" en cuanto donación total al otro.

Forma del Sacramento del Matrimonio:
Es el "SI" en cuanto aceptación del otro cónyuge.

Ministros del Sacramento del Matrimonio:
Son los mismos contrayentes.

Sujetos del Sacramento del Matrimonio:
El hombre y la mujer bautizados que cumplan con las condiciones para la validez del sacramento y que no sean impedidos por lo prescrito en el derecho canónico.

El matrimonio no es, en ningún caso, una institución puramente humana, sino que obedece al plan creador de Dios: “El mismo Dios es el autor del matrimonio”, enseña el Concilio Vaticano II, en la Constitución pastoral Gaudium et spes, 48. Dios ha creado al hombre y a la mujer, y los ha llamado al amor; (Catecismo de la Iglesia Católica, 1604).

Por su propia naturaleza, el matrimonio, que es “la íntima comunidad de vida y amor conyugal” (Gaudium et spes, 48), está provisto de leyes y características propias: exige la unidad y la indisolubilidad; la fidelidad inviolable y la apertura a la fecundidad. Y la razón última de estas propiedades del matrimonio la encontramos en la TOTALIDAD QUE COMPORTA EL AMOR CONYUGAL, como enseña Juan Pablo II en Familiaris consortio, 13. 

EL MATRIMONIO, POR SU PROPIA NATURALEZA, ESTÁ ORDENADO AL BIEN DE LOS CÓNYUGES, ASÍ COMO A LA GENERACIÓN Y EDUCACIÓN DE LOS HIJOS (Catecismo, 1660).

Jesucristo, Nuestro Señor, no ha instituido un “matrimonio nuevo”, sino que ha elevado a la dignidad de sacramento el matrimonio entre bautizados: 

La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y

a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados”

(Catecismo, 1601; Código de Derecho canónico, canon 1055, & 1).

¿QUÉ SIGNIFICA QUE EL MATRIMONIO ENTREBAUTIZADOS ES SACRAMENTO?

Significa que es signo y comunicación de la gracia y, por consiguiente, es un verdadero sacramento de la Nueva Alianza: “Da a los esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo amó a su Iglesia; la gracia del sacramento perfecciona así el amor humano de los esposos, reafirma su unidad indisoluble y los santifica en el camino de la vida eterna” (Catecismo,1661).

El hecho de que Jesucristo no instituyese como sacramento una realidad nueva, sino el matrimonio tal como había salido de las manos de Dios en la creación, tiene una consecuencia de gran importancia: “Por tanto, entre bautizados, no puede haber contrato matrimonial válido que no sea por eso mismo sacramento(Código de Derecho canónico, canon 1055, & 2).

Para los bautizados, el que el Matrimonio, sea un Sacramento no es un añadido, no es un adorno, sino que pertenece a la misma raíz del matrimonio: Puesto que, para los bautizados, el matrimonio válido es un sacramento, corresponde a la Iglesia regular cómo ha de ser su forma canónica. A la Iglesia le compete, cuando se trata del matrimonio entre católicos, aprobar lo que se requiere para su validez y para su celebración lícita (cf Código de Derecho canónico, canon 841). La forma canónica ordinaria para el matrimonio aparece descrita en el canon 1108: “Solamente son válidos aquellos matrimonios que se contraen ante el Ordinario del lugar o el párroco, o un sacerdote o diácono delegado por uno de ellos para que asistan, y ante dos testigos...”. De acuerdo con el canon 1117 del Código de Derecho Canónico, la forma canónica se ha de observar “si al menos uno de los contrayentes fue bautizado en la Iglesia católica o recibido en ella y no se ha apartado de ella por acto formal”, sin perjuicio de la normativa aplicable a los matrimonios mixtos.

Hasta aquí hemos hecho, básicamente, tres afirmaciones:

¿Qué sucede entonces cuando un católico obligado a contraer matrimonio según la forma canónica descrita contrae sólo matrimonio civil? Pues lo que sucede es que no contrae matrimonio. No se trata sólo de que no reciba el sacramento del matrimonio, sino de que no contrae válidamente matrimonio; pues, para un bautizado, es imposible contraer un matrimonio que no sea sacramental. Y, para un católico, ordinariamente al menos, no hay matrimonio sacramental válido sin observancia de la forma canónica.

En consecuencia, la Iglesia considera nulos los matrimonios de los católicos que, estando obligados a observar la forma canónica, contraen matrimonio solamente de forma civil. Estos matrimonios son, para ella, inexistentes. Es como si no se hubiesen celebrado. Por tanto, estas personas, para la Iglesia, siguen estando solteras. 

Si ese matrimonio civil, no reconocido como válido por la Iglesia, se disuelve por una sentencia de divorcio, no hay impedimento para que esas personas puedan contraer el matrimonio canónico. Y no es que la Iglesia reconozca el divorcio en ese caso, no; se trata simplemente de que la Iglesia no ha reconocido ese matrimonio, de que para ella nunca ha existido.

El hecho de que Cristo haya elevado a la dignidad de sacramento la realidad natural del matrimonio acarrea también unas consecuencias a la hora de admitir a los novios a la celebración del matrimonio canónico.

No se les exige, para contraer matrimonio, que sean unos católicos perfectos ni que vivan en plena armonía con su fe. Un católico debe esforzarse por ser santo, por el hecho de ser católico. Pero un católico, aunque no sea ejemplar en su vida ni tenga apenas fe personal, tiene derecho a contraer matrimonio canónico

La Iglesia no rechaza la celebración del matrimonio a quien está bien dispuesto, aunque esté imperfectamente preparado desde el punto de vista sobrenatural, con tal de que tenga la recta intención de casarse según la realidad natural del matrimonio.

La Iglesia católica no tiene dudas sobre la validez del matrimonio de un católico con una persona no bautizada, si se celebra con la debida dispensa”

Dos son las preocupaciones fundamentales de la Iglesia: no apartarse del plan de Dios sobre el matrimonio - que Cristo ha elevado a la dignidad de sacramento - y no perjudicar a los contrayentes, falsificando la verdad del amor conyugal.

Para la Iglesia, el camino de la fidelidad a Dios es el camino adecuado para asegurar la felicidad del hombre. La lectura detenida del Catecismo de la Iglesia Católica, constituye un precioso medio para conocer mejor la riqueza y la hondura de la comprensión católica del matrimonio.