"Saludo del Párroco"17 de junio de 2017


Un cristiano que no sabe dar gracias es alguien que ha olvidado el lenguaje de Dios.(*)

Afortunadamente gratitud, gracias..., son palabras que escuchamos a menudo y que se repiten especialmente a lo largo del presente número. Y no es para menos. Cumplir 100 años, recibir la fuerza sanadora del Espíritu Santo o “sencillamente” tener con nosotros a Cristo Sacramentado y poderle adorar, son un privilegio del que podemos sentirnos orgullosos.

Por lo que a mí me toca, debo dar gracias a toda la comunidad cristiana, empezando por mis hermanos de comunidad, continuando por todos los que estáis en algún grupo parroquial, incluso los que sin pertenecer a ellos colaboráis de algún modo en el buen funcionamiento de la comunidad cristiana y sin olvidar a mi propia familia de sangre. Todos colaboramos en un proyecto común que no es obra de un individuo sino de un equipo en cuyo centro se encuentra el Señor. Para ello cada uno pone los dones que Dios le ha dado al servicio de los demás, para la construcción del Reino. Cuando os reunís, que uno aporte un himno, otro una enseñanza, otro una revelación, otro un mensaje arcano, otro su interpretación: todo para la edificación común (I Cor 14, 26).

Este mes daremos gracias especialmente a Dña. Ana María Velázquez Valle. El 30 de junio se jubila después de 24 años a nuestro servicio. Sus manos pequeñas, sencillas y discretas son las que han hecho posible que hayamos disfrutado de un templo, de unos locales y de unos despachos parroquiales limpios. Ana María, ¡GRACIAS!

Los religiosos Asuncionistas que animamos la parroquia también tenemos motivos para dar gracias. En particular por el nuevo equipo de hermanos que durante 6 años gobernará nuestra Congregación. Dicho equipo lo componen dos religiosos franceses, un congoleño y dos latinoamericanos. Ellos nos ayudarán, con la gracia de Dios, a poner lo mejor de nosotros mismos, y del carisma que hemos heredado, al servicio del Reino.

El verano es para muchos un hermoso tiempo para hacer lo que no hemos podido hacer durante el curso: disfrutar de la naturaleza, encontrarnos con los amigos, visitar a los parientes en el pueblo, bañarnos en el mar ¡Qué maravilla! Y en todo podemos encontrarnos con Cristo Resucitado. La parroquia no cierra. Parafraseando a nuestros hermanos Scouts podemos afirmar que no importa donde vayamos, la parroquia somos nosotros. Seguimos unidos en la oración, pidiendo por los más enfermos, dando gracias por los recién nacidos que mediante el bautismo se incorporan a la comunidad cristiana, por los que se casan, por los que estarán de campamento, por las familias que saldrán de viaje, por quienes se quedarán en casa En todo podemos ver al Señor que camina con nosotros y compartirlo con quienes salgan a nuestro encuentro.

Queridos amigos y hermanos, que el Señor os conceda vivir todo esto movidos por la caridad, como enamorados de la belleza espiritual, e inflamados por el buen olor de Cristo que emana de vuestro buen trato; no como siervos bajo la ley, sino como personas libres bajo la gracia.(**)

Que el Espíritu Santo nos anime a difundir allá donde vayamos ese buen olor de Cristo, para que su Reino Venga. ¡GLORIA A DIOS!

Vuestro, siempre, P. Juan Antonio Sánchez, párroco.

*(*) Papa Francisco AUDIENCIA GENERAL miércoles 13 de mayo de 2015.

(**) Regla de San Agustín, nº 48.