Saludo del párroco  26 enero 2019 

Al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará aun lo que parece tener. (Lc 8, 18)

Queridos amigos:

Siempre me ha parecido que esta frase bien podía haberla dirigido Jesús a los banqueros y gentes de negocios. Sin embargo nos la dirige a nosotros. Pero no nos está hablando de dineros, ni de riquezas materiales. El mayor capital que podemos atesorar es el amor, y este solamente se guarda en el cielo. (Lc 12, 33).

Algo de esto hemos vivido todos en Navidad. Hemos dado amor acogiendo a los que venían a las comidas familiares, acogiendo a los jóvenes de Taizé, repartiendo ilusión y alegría en los campamentos Scout de Navidad, en la campaña de juguetes, en la Operación Kilo, facilitando espacio en los locales para el campamento de Navidad de niños y jóvenes autistas de la Asociación TRASTEA… 

Como nos dijo el Sr. Mauricio hablando de los jóvenes de Taizé que acogió en su casa, estos días hemos recibido más de lo que hemos dado. Y así es. Gloria a Dios, que nos devuelve con creces el poquito amor que somos capaces de demostrarle atendiendo con esmero a los más débiles y frágiles de nuestra sociedad. El camino está abierto. El viento sopla a favor. Es la gracia del Espíritu Santo que obró maravillas en María, y que sigue actuando hoy.

Delante tenemos la Cuaresma, 40 días para respirar el aire puro de la Palabra de Dios, en el desierto. Sin otro ruido que aquel que brota de nuestro corazón.  Nos hiciste para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti. (San Agustín). Señor que nuestra comunidad pueda seguir dando los frutos que tú esperas de todos nosotros, y que se muestran en gestos de ternura, perdón, fraternidad y alegría.

Feliz Tiempo Ordinario y ¡fructífera Cuaresma!

Con todo mi cariño y aprecio.

                                 P. Juan Antonio Sánchez, a.a.