Saludo del párroco  Marzo de 2021

Queridos amigos:

Empezamos el 2021 con muy buenos deseos, queriendo dejar atrás el mal trago de la Pandemia. Diferentes olas del Covid se han sucedido pero ello no nos impide mirar con esperanza al futuro. La vacuna ayudará. Pero a la vez se ciernen sobre el mundo las nubes de la violencia, el paro, el desánimo…, la soledad. ¿Sabíais que en Japón, estos últimos años, se viene observando un incremento en el número de delitos cometidos por personas mayores de 60 años, a veces reincidentes y que buscan ir a la cárcel huyendo de la soledad?

La soledad era ya un problema antes de la Pandemia, ahora se está acentuando. Los medios electrónicos pueden ayudarnos a sentir la cercanía de nuestros amigos y seres queridos, pero nunca podrán sustituir la gozada de tomar juntos un café y charlar cara a cara, o salir a dar un paseo con los amigos. Hemos hecho un gran esfuerzo por mantener la llamada “distancia social”. Está bien, era necesario para mitigar la expansión del mortífero virus. Pero en cuanto las vacunas vayan haciendo su efecto y se aleje el peligro, deberemos volver a tocarnos, a estar cerca unos de otros, y sobre todo de quienes han perdido a sus seres queridos. Es bonito ver cómo, a pesar de la Pandemia, muchos les estáis arropando, bien sea llamándoles por teléfono, asistiendo a los funerales, o incluso acompañándoles a la Eucaristía dominical.

Ahora que ha aumentado el número de personas viudas, grupos como Relación y Encuentro, que nacieron para ayudar a socializarse a las personas que vivían solas, van a cobrar aún más protagonismo. Y no sólo éstos, sino que todos los grupos de la parroquia tenemos ante nosotros un hermoso reto: incluir, acercar, visibilizar, ¡encarnar!,…, el amor de Cristo en nuestro barrio.

Hemos iniciado este curso con un nuevo miembro entre nosotros: el Grupo Matrimonial. Acogedles con entusiasmo. Ayudadles a crecer entre nosotros. Los esposos son pieza clave para que niños, adolescentes, jóvenes, y ancianos, encuentren un camino de felicidad.

Que las actividades que con tanto cariño seguimos realizando los grupos parroquiales, muchos de ellos innovando, rejuvenecidos en sus miembros, o simplemente siendo fieles a sus programas, nos ayuden a ser un espacio de encuentro y de vida para todos los que han perdido la luz.

Pronto estaremos celebrando la Pascua, es la fiesta del mayor amor: nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos. Que todos, al contemplar las maravillas que cada día hace el Señor, nos podamos unir al grito Pascual: ¡LUZ DE CRISTO,  DEMOS GRACIAS A DIOS!

Vuestro hermano en Cristo.

                                                                 P. Juan Antonio Sánchez a.a

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