Saludo del párroco  16 de junio de 2018 

Queridos amigos:

¡LUCE EL SOL! Sí, a pesar de la lluvia, podemos decir que ha lucido el sol en los corazones de todos durante las fiestas de la parroquia. Grandes y pequeños disfrutaron de la tradicional verbena después del simpatiquísimo pregón de la señorita Reyes Luengo.  Como siempre, es de agradecer, y mucho, el excelente trabajo y coordinación con que el 284 salió al paso de los contratiempos: instaló varios toldos y acomodó los locales para que pudiéramos disfrutar de las viandas ricamente cocinadas en las nuevas barbacoas.

Este año el punto final del curso lo pondrá la celebración de los votos perpetuos del hermano Pierre Paul Petchia. Aun no “canta misa”, pero sí que se va preparando para servir cada vez más a la Iglesia. En este caso, “sellando” un pacto definitivo con la Asunción para vivir en pobreza, castidad y obediencia durante toda la vida. Hermanos que consagran así su vida, son un don precioso que Dios nos hace. Por eso es bueno que le acompañemos con nuestra presencia, cariño y oración.

Antes de marchar de vacaciones es posible que algunos observéis extraños movimientos en el templo. Aprovechamos estos días para renovar su iluminación. Cuatro grandes focos dejaron de funcionar, y puestos a subirnos a lo alto del techo, hemos optado por renovarlos todos con un doble objetivo: economizar el gasto eléctrico y reducir las zonas oscuras. Así mismo se ha renovado el techo de un pasillo en los locales, que estaba cayéndose, y que nos impedía superar la Inspección Técnica de Edificios. Finalmente se procederá a instalar algunos termostatos y revisar los radiadores que están en mal estado para hacer más eficiente la calefacción. Todo esto sigue siendo posible gracias a vuestras aportaciones económicas. Este año la Campaña de Suscripciones del mes de mayo ha animado a algunas familias (10) a sumarse colaborando con su aportación periódica, o a poner al día la que ya tenían. ¡Bienvenidas!

Pronto estaréis descansando unos, en el campamento Scout otros, o disfrutando de la tranquilidad de Madrid en estos días de verano. Desearos vivamente que lo viváis como un tiempo de gracia, para Adorar al Señor en los pequeños detalles de la vida, en la brisa del mar, en el silencio de la noche estrellada, entre pinos… sin prisa. Sin prisa. Como nos ama el Señor desde toda la eternidad. Sin prisa, pero con todo su AMOR.

Feliz verano. Feliz tiempo para el gozo de la paz y el amor que nos regala el Dios de la Vida.

                                 P. Juan Antonio Sánchez, a.a.