EN TIEMPO DE ADVIENTO

Para un cristiano hay esperanza; siempre hay esperanza.

Como dice San Pablo nosotros “esperamos contra toda esperanza”, es decir, nos mantenemos llenos de esperanza aun cuando parezca que no hay ningún signo de ella. Porque nuestra esperanza y confianza no se basa en los signos; se basa en Dios y únicamente en él.

El objeto de la esperanza cristiana es la venida del reino de Dios, el reinado de Dios en la tierra. Por eso podemos orar, con humildad y osadía a la vez, con las palabras que Jesús nos trasmitió: “Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad”. Nuestra esperanza es que la voluntad de Dios se haga sobre la tierra. Y podemos confiar enteramente por el modo de ser Dios revelado en Jesús.

Adviento es un tiempo de esperanza. Las figuras que desfilan por la liturgia, Isaías, Juan el bautista, María y José y por supuesto Jesús, el esperado y que es esperanza para todos los pueblos, están decididos a recordarnos quiénes somos y las promesas que nos convocan de nuevo al sueño de Dios sobre nosotros, su pueblo, sus hijos.

El profeta Isaías nos adelanta dos actitudes para actualizarlas personalmente: - La primera, tener un gran deseo: “¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia!”.  Desear, aguardar y tener confianza. Haciendo nuestro el deseo, podremos cantar con sentido: ¡Ven, Señor, no tardes; ven que te esperamos!”. La segunda actitud marca la orientación de la mirada y el camino,  apoyados en una convicción: “Sales al encuentro del que practica la justicia y se acuerda de tus caminos.

Actuamos en la esperanza, y podemos ser fuente de esperanza, oramos mientras aguardamos “con alegre esperanza la venida de nuestro salvador Jesucristo. “Ven Señor, ven  Salvador”

  1. Una esperanza vigilante. MIRAD. Con los ojos bien abiertos. VELAD

  2. Una esperanza activa y creativa. PREPARAD CAMINOS. Con las manos bien dispuestos. HACIENDO AVANZAR EL REINO.

  3. Esperanza compartida. ALEGRAOS. Con el corazón abierto a los que nos necesitan. SEAMOS NOSOTROS TAMBIÉN BUENA NOTICIA.

  4. Una esperanza confiada. HÁGASE EN MÍ. El Señor está contigo. COMPROMETERSE.