ENTRE LA DIFAMACIÓN VENENOSA

 Y LA VOLUNTAD DE ENCUENTRO

 

Acaba de estrenarse en París una iniciativa original, que

puede tener positivas ramificaciones en

 el próximo futuro. Se la ha llamado "El atrio de los gentiles".

Al hilo de este acontecimiento, se me ocurre alguna reflexión.

Hay dos formas de situarse en el "espacio común" al que llamamos "convivencia ciudadana". La primera nos la recuerda la historia del juicio de Sócrates; la segunda, es un destello inicial que ha tenido lugar el 25 de marzo, en Notre Dame de París:  la iniciativa "el atrio de los gentiles". Sin duda que hay más, pero tienden a aproximarse a una o a otra.

La primera es "faltona", "anónima", "irrespetuosa con el otro", "difamatoria" y "enemiga de la verdad".

 La segunda "siembra esperanza". Anima al "respeto del otro". "Abre caminos nuevos", por los que "buscar juntos". Anima a "participar" y a "ir al encuentro de la verdad".

Ejemplo de una y otra:

Sócrates sería una especie de "santo de los gentiles" que con su ejemplo y coherencia realiza una "obra demostrativa de respeto a la ley para salvaguardar la sana ciudadanía"En algunas iglesias orientales, aparece representado (con una calavera) dándole así el reconocimiento de quien fue buscador sincero de la verdad. Representa a las "personas de buena voluntad".

Sócrates comienza su Apología diciendo: "¡Ciudadanos atenienses!, Ignoro qué impresión habrán despertado en vosotros las palabras de mis acusadores". Y en esa coyuntura, pide al jurado que no le juzgue por sus habilidades oratorias, sino por la verdad que estas convocan.

Sócrates dice que tiene que refutar dos tipos de acusaciones diferentes: los viejos cargos de curioso que pregunta hasta al cielo y a la tierra; y los más recientes cargos legales de corromper a los jóvenes y de creer en cosas sobrenaturales de su propia invención. Sobre los viejos cargos dice que son el resultado de años de rumores y prejuicio, y por lo tanto no pueden ser respondidos.

En cuanto a los actuales a Meleto, que significa "aquel al que le importa",  no le importa las cosas que dice importarle. Sócrates clama que si Meleto está convencido en su error, debe ser porque Aristófanes corrompió las mentes de su audiencia, cuando ésta era joven (con su obra Las Nubes escrita 24 años antes). Sócrates dice al jurado que sus mentes han sido envenenadas por sus enemigos mientras eran jóvenes e impresionables y que su reputación de sofista ha sido impuesta por sus enemigos, los cuales son maliciosos. Dice, sin embargo, que todos aquellos (sus antiguos acusadores) van a permanecer en el anonimato, salvo Aristófanes el poeta cómico.

Sócrates concluye la Apología diciendo que no guardará rencor contra los que le han acusado y condenado, y en un acto de total confianza les pide que cuiden de sus tres hijos mientras éstos crecen, asegurándose de que éstos pongan lo bueno por delante de su propio interés.  Al final de todo,  dice: Es hora de irse, yo para morir, y vosotros para vivir. ¿Quién de nosotros va a una mejor suerte?

"La Iglesia debería abrir hoy una especie de Atrio de los Gentiles, en donde los hombres puedan, de alguna forma, acercarse a Dios, aun antes de haberlo conocido y haber penetrado en su misterio". Son palabras de Benedicto XVI en un discurso a la Curia romana, el 21 de diciembre de 2009.

 Es una clara invitación a poner en marcha una vieja idea conciliar: el diálogo con los que no creen.   El Pontificio Consejo para la Cultura ha dado en estos años una estructura a esta idea y París ha sido la ciudad elegida para comenzar.

 San Pablo en el ágora nos invita a no desdeñar ninguno de los medios a nuestro alcance para que la Buena Noticia sea anunciada. Y nos recomendó: "discernirlo todo y quedaros con lo bueno".

  En la diócesis de París ha surgido una iniciativa interesante llamada "El atrio de los gentiles"  que pretende ser un espacio de diálogo y de encuentro entre católicos y no católicos. Esperamos que tenga éxito y que nos ayude a ir poniendo mimbres sólidos para construir una sana convivencia en la que con respeto se puedan expresar libremente las propias convicciones. 

 El Papa quiso estar presente entre los jóvenes, reunidos en la tarde del día 25 de marzo, en el atrio de Notre Dame, para cerrar los actos que en París se han organizado para fomentar e impulsar el diálogo con los no creyentes. Muchos jóvenes católicos han traído a sus amigos para mostrarles en el corazón de París a ese Dios Desconocido que buscan a veces a ciegas. Con canciones comunes, danza, música, pintura, teatro, etc.  En un espíritu festivo todos eran invitados a tener una mirada benevolente al otro, a tener un momento de intercambio. En el interior de la catedral, una oración silenciosa, organizada por los Hermanos de Taizé, invitaba a quienes quisieran a entrar en la oración contemplativa y silenciosa. Sin imponer nada, se les ofrecía la posibilidad de una búsqueda conjunta, y no faltaron los testimonios. En una pantalla gigante el Papa les decía: "Os llamo a encontrar el camino del diálogo y a hacer que se derrumben las barreras del miedo al otro".

 Los jóvenes cristianos mostraban a sus amigos a ese Dios que buscan ellos mismos en lo profundo de su corazón.